#17abril2021: Día Internacional de las Luchas Campesinas

#17abril2021: Día Internacional de las Luchas Campesinas

Cada Día Internacional de las Luchas Campesinas, cada 17 de abril pero también cada día, seguiremos reclamando el papel vital que desempeñan la agroecología y la Soberanía Alimentaria para la consecución y desarrollo social y medioambientalmente justo en la transformación de los sistemas agroalimentarios. En este 2021, compartimos la Declaración de La Vía Campesina, un texto muy recomendable que señala que es ahora, en estos tiempos de “crisis alimentaria, climática, medioambiental, económica, democrática y sanitaria” el “momento histórico para avanzar en nuestras luchas campesinas” a través de la Soberanía Alimentaria y la Solidaridad: “Las múltiples crisis a las que se enfrenta el mundo no son nuevas, sino un momento político para avanzar en la agenda de la Soberanía Alimentaria”

También compartimos el vídeo del debate organizado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) el pasado 2020 en conmemoración a este mismo día: La transición agroecológica del campesinado europeo.

 


Soberanía Alimentaria y Solidaridad: Un momento histórico para avanzar en nuestras Luchas Campesinas – #17Abril2021

Declaración de  La Vía Campesina – Día Internacional de las Luchas Campesinas

(Harare, 15 de Abril de 2021) Este 17 de Abril, Día Internacional de las Luchas Campesinas, es un momento para reflexionar sobre nuestra visión de la Soberanía Alimentaria, y fortalecer aún más nuestra solidaridad contra la criminalización creciente de nuestras luchas, y el asesinato del campesinado, pueblos indígenas y de aquellxs que luchan por los derechos de sus comunidades, por la dignidad y la equidad a nivel mundial. Mientras unimos nuestras manos en solidaridad, exigimos el pleno respeto de nuestros derechos y el fin de la impunidad, la criminalización y los asesinatos, estamos atentos al difícil contexto social y económico al que se enfrentan muchos campesinxs y pueblos del mundo.

En primer lugar, la pandemia del COVID19, una crisis sanitaria que comenzó en 2020, ha provocado más de dos millones de muertes en todo el mundo. Las medidas para mitigar y detener la propagación de la pandemia han provocado una profunda crisis social con graves retrocesos en los derechos de lxs trabajadorxs, el desempleo, la corrupción, la miseria, el hambre y la violencia. Esta crisis sanitaria que se produce junto con la crisis climática imperante no hace más que empeorar la condición social y económica de las masas.

En segundo lugar, los grupos de presión en torno a la agroindustria y a las empresas incrementaron sus esfuerzos para capturar los espacios de gobernanza democrática mundial. Citando el empeoramiento del hambre, algunos pidieron a los gobiernos que levantaran la prohibición del uso de los OGM. Mientras, algunas grandes empresas, amparándose en la pandemia, trabajaron con las autoridades para flexibilizar leyes que protegen los bienes naturales. Fuimos testigxs de los intentos deliberados de cerrar la participación de la sociedad civil en los procesos de elaboración de políticas mundiales y en los espacios de la ONU. La virtualización de las reuniones del Consejo de Derechos Humanos y otros eventos supuso una participación limitada de lxs campesinxs y de las comunidades indígenas.

En tercer lugar, el actual reajuste de las fuerzas y de actores geopolíticos, que se manifiesta en el aumento de las tensiones entre los países económicamente avanzados (Estados Unidos/UE frente a China y Rusia, etc.), el aumento de la militarización en curso, junto con el reparto de los mercados mundiales entre estos grandes países, y la reintroducción de aranceles comerciales para evitar la competencia extranjera entre los aliados (Estados Unidos frente a la UE), son señales de un sistema capitalista en decadencia. La competencia por las fuentes de materias primas, en particular los minerales escasos, y el reparto de los mercados mundiales es la causa inevitable de conflictos armados y guerras devastadoras. Esto ha agravado la crisis migratoria en África, Oriente Medio, América Latina y del Norte, y Europa.

Las múltiples crisis a las que se enfrenta el mundo no son nuevas, sino un momento político para avanzar en la agenda de la Soberanía Alimentaria

Las crisis alimentaria, climática, medioambiental, económica, democrática y sanitaria que culminaron con la pandemia de COVID-19 muestran claramente a toda la humanidad que es vital una transformación del actual modelo agrícola y alimentario. Cada crisis, ya sea la pandemia de COVID-19 o la escasez de alimentos, nos ha mostrado la importancia y la resistencia de los sistemas alimentarios locales que el neoliberalismo sigue erosionando y explotando.

Desde nuestro nacimiento en 1993, como La Vía Campesina hemos estado desarrollando y promoviendo la Soberanía Alimentaria como alternativa a las relaciones de producción capitalistas dominantes, especialmente en la agricultura. En estos veintiocho años, la Soberanía Alimentaria ha ganado más terreno entre los movimientos sociales, las organizaciones de la sociedad civil y otros.

Así, para nosotrxs, la Soberanía Alimentaria y la agroecología campesina siguen triunfando en cada crisis como soluciones para fortalecer los sistemas alimentarios localizados, críticos en la lucha contra el hambre y el enfriamiento del planeta, preservar la biodiversidad y respetar los derechos de lxs campesinxs y lxs trabajadores. Además, la Soberanía Alimentaria promueve la solidaridad, un aspecto clave de la humanidad -y no el individualismo promovido por el capitalismo- que ha fortalecido nuestra voluntad colectiva de sobrevivir. ¡Lo más importante son las personas y no los beneficios! Ahora es el momento de transformar y construir una sociedad mejor.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos  Campesinos es nuestra principal herramienta política para fortalecer la Lucha Campesina Mundial

Como  La Vía Campesina creemos que ha llegado el momento de que los gobiernos formulen e implementen urgentemente las políticas públicas radicales para brindar alivio, dignidad , justicia y equidad a miles de millones de personas cuya supervivencia depende de un hilo muy fino. Sin cambios radicales en las políticas públicas, la desesperación aumentará, al igual que los resultados imprevistos, por ejemplo, el reciente ascenso de la extrema derecha, el fascismo y otras formas de nacionalismo regresivo. La Soberanía Alimentaria sigue siendo la única solución coherente, una solución que beneficia tanto a las familias rurales como a lxs consumidores, en nuestros países.

Después de tanta lucha y organización durante los últimos 28 años en los que se han generado propuestas, hemos acumulado experiencias y hemos construido alianzas, tenemos una oportunidad histórica de lograr buenas políticas con el apoyo de algunos gobiernos progresistas, de los relatores especiales de la ONU por el Derecho a la Alimentación, de los procesos del CSA-MSC, utilizando la Declaración de la ONU sobre los derechos campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales (UNDROP). ¡Es una oportunidad que no podemos dejar pasar!

 Ni siquiera los actuales intentos de la iniciativa del Foro Económico Mundial de organizar y secuestrar la Cumbre de los Sistemas Alimentarios de la ONU pueden obstaculizar nuestro avance. Los campesinxs y los pueblos organizados, y  su participación activa en la elaboración de las políticas alimentarias conducen a una solución duradera –  políticas públicas basadas en la Soberanía Alimentaria. Nos unimos como campesinxs para luchar y resistir a las empresas transnacionales, al agronegocio, a los grandes terratenientes y al imperialismo.

Para ello, trabajaremos con los gobiernos progresistas y con los movimientos y organizaciones rurales y urbanas aliadas para monitorear y asegurar la correcta implementación de las políticas públicas. Reafirmamos que la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP) debe ser una herramienta para la promoción mundial de los programas de Reforma Agraria que se necesitan urgentemente, como componentes esenciales de las políticas públicas que los países deben aplicar en sus respectivos territorios para lograr condiciones de vida y de trabajo decentes en las zonas rurales.

Para aprovechar el momento político y recuperar el control sobre la alimentación, La Vía Campesina, junto con nuestros  aliados, exige a los gobiernos a definir y afinar las propuestas de políticas públicas para lograr la Soberanía Alimentaria en todos los niveles. Esto significa la recuperación de la capacidad productiva nacional, arraigada en el sector de la agricultura campesina y familiar, a través de presupuestos del sector público, precios garantizados, créditos y otras formas de apoyo, incluyendo el apoyo a la comercialización directa entre productores y consumidores, y una verdadera Reforma Agraria Popular.  Demandamos  programas de Reforma Agraria Popular que fortalezcan la Agricultura Campesina y familiar, los sistemas alimentarios y agropecuarios que respondan a las necesidades urbanas y rurales, y que mejoren los sistemas de investigación y de asistencia técnica basándose esta vez en los principios del modelo “de campesino a campesino”.

Como La Vía Campesina también luchamos para que la salud sea reconocida como un Derecho Humano, especialmente, en la pandemia mundial del COVID-19. Exigimos el derecho a la vacuna pública y gratuita para todos los pueblos, tal como se define en el artículo 23 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Campesinos (UNDROP), incluyendo los procesos de prevención, vacunación y tratamiento a largo plazo. Las vacunas no deben ser patentadas ni deben quedar bajo el control y el beneficio de las grandes empresas transnacionales. Si se patentan, permiten que el mercado siga mercantilizando la vida.

Todas las sociedades  deben tener acceso a la información y poder evaluar los tratamientos ofrecidos. Afirmamos que el cuidado de la salud debe comenzar con una dieta saludable y sostenible que fortalezca el sistema inmunológico, como propone la Soberanía Alimentaria, una forma de cuidar el bienestar de las personas y del medio ambiente.

¡El momento de transformación es  ahora! #EsTiempoDeTransformar!

 

Es inaceptable que en el siglo XXI cientos de millones de personas pasen hambre cuando hay alimentos suficientes para todxs; las desigualdades y las violaciones de los derechos humanos se agravan; la criminalización, la represión brutal y el autoritarismo aumentan a nivel mundial.

Este #17Abril2021 decimos: “¡La lucha por la dignidad, por la salud, por las políticas públicas basadas en la Soberanía Alimentaria y por la protección de nuestras comunidades y bienes naturales no es un crimen sino nuestros derechos!

Los Estados no deben criminalizar nuestras luchas ni dejarnos matar por ellos. Los Estados deben proteger nuestros derechos y no violentarnos. ¡Los estados no deben criminalizar nuestras luchas ni violar nuestros derechos! ¡Tampoco deben matarnos! Su deber es proteger nuestros derechos. Nos solidarizamos con todos los pueblos que luchan por sus derechos en todos los rincones del mundo.

Con la Soberanía Alimentaria y la solidaridad, podemos alcanzar la justicia social y la dignidad para todxs.

¡Alimentamos los pueblos y construimos la Soberanía Alimentaria!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

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