Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil

Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil

Ante los hechos acontecidos hoy en relación con la alimentación escolar de los niños y niñas de la Comunidad de Madrid, desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), queremos hacemos eco de las diversas voces que se han manifestado al respecto [1]  y a su vez, compartir información relacionada que recogimos, recientemente, en la revista Ae 36: Comedores Escolares Ecológicos: Un cambio hacia la agroecología.

A lo largo de esta semana, compartiremos diversos artículos publicados en esta edición como por ejemplo, experiencias de comedores en distintas provincias, información sobre la importancia de formar a los profesionales de la cocina en alimentación ecológica o el papel de los comedores escolares en la transición hacia un sistema agroalimentario agroecológico. En este post, compartimos el artículo sobre la “Alimentación mediterránea agroecológica desde la cuna para combatir la obesidad infantil”, en el que Pilar Galindo, de SEAE y la cooperativa agroecológica La Garbancita Ecológica argumenta la importancia de una dieta sana y equilibrada desde la infancia y la necesidad de promover una alimentación ecológica desde la escuela.

También queremos mencionar aquellas buenas experiencias que en estos momentos de gestión de la crisis sanitaria, han buscado/están buscando una salida digna a las producciones agroecológicas, incluidas las que están relacionadas con los comedores escolares ecológicos, como ha ocurrido en Canarias con los Ecocomedores. Así pues, aquí comenzamos nuestras aportaciones a la defensa de una alimentación escolar sana, segura y nutritiva, de temporada, proximidad y ecológica, para las escuelas.


El artículo describe la importancia de establecer buenos hábitos alimentarios y una cultura nutricional desde la más temprana edad y de la necesidad de promover una alimentación ecológica desde la escuela.

 por Pilar Galindo[2]

Las ciudades firmantes del Pacto de Milán, que se comprometen a crear unas ciudades sostenibles, acuerdan estrategias alimentarias que incluyen la alimentación saludable infantil en las escuelas. Madrid, por ejemplo, es una de esas ciudades. En ella, casi el 50% de la población infantil tiene problemas de peso, la obesidad es 20 veces superior a la desnutrición y afecta a casi la mitad de los niños y niñas con sobrepeso.

La población infantil es el colectivo diana porque:

a) La escuela es un lugar privilegiado para promover una dieta saludable agroecológica dado que es más fácil introducir estos cambios en el grupo de iguales y desde la educación.

b) En ella pasan la mayor parte del tiempo y realizan, al menos, 2 de las 5 comidas recomendadas.

c) La combinación de alimentación y educación puede ser óptima y fomentar la comprensión, el deseo y el hábito de una alimentación saludable agroecológica de temporada y cercanía, cultivada en tierra fértil con respeto a la biodiversidad, el patrimonio biogenético y el trabajo humano, recolectada en su punto óptimo de maduración y vitalidad.

d) Las escuelas educan a las generaciones futuras y, en las escuelas infantiles en las que se produce la transición entre la lactancia materna y la dieta adulta, es el momento ideal para introducir, desde el principio, hábitos saludables.

Y e) porque en la escuela convive la comunidad educativa y educadoras, familias, cocineras y alumn@s pueden trabajar colectiva y cooperativamente dichos cambios siendo un lugar de irradiación para las familias y para las siguientes generaciones de alumn@s si conseguimos motivar y formar a educador@s y cociner@s.

Alimentación saludable y alimentación ecológica son la misma cosa. El mejor momento para iniciarla es la transición de la lactancia materna a la dieta adulta. Para una alimentación sana, el momento de la comida debe ser un momento tranquilo en el que se propicia – sin forzar – una relación agradable del bebé con el olor, color, textura y sabor del alimento. Esta experiencia facilita su elección y su apetencia por lo que come además de su autonomía, bienestar y salud. La transición a la dieta adulta saludable es un proceso. El mejor ingrediente es la paciencia y la buena relación con el adulto que le da de comer. En esta relación también influye la cultura nutricional y los hábitos alimentarios de la persona adulta.

Los alimentos que componen la dieta en estos primeros años, así como su presentación y cocinado, condicionan los futuros hábitos alimentarios del niñ@. Eliminar: aditivos, azúcar y sal añadidos, alimentos procesados, embutidos, jamón, bollería industrial, zumos industriales y fritos y cocinados que destruyen los nutrientes. Los órganos infantiles son inmaduros para filtrar tóxicos y su sistema nervioso, hormonal e inmunitario están en formación. Los metales pesados que se acumulan en los pescados grandes y grasos entorpecen el desarrollo neuronal e intelectual en los bebés. Los agroquímicos, hormonas y antibióticos que se emplean en la agricultura industrial y la ganadería intensiva interfieren en el desarrollo psicomotriz, hormonal, sexual, e inmunológico infantil y al acumularse en su tejido graso pueden provocar cáncer décadas después.

Para la formación de buenos hábitos alimentarios en la más temprana edad, debemos acostumbrar a esa dieta mediterránea de frutas y verduras de temporada, legumbres combinadas con cereales integrales 2/3 veces por semana alternando con proteína animal. La alimentación saludable debe contener nutrientes de calidad, vitaminas y minerales y estar libre de residuos tóxicos. Es decir, debe ser ecológica.

Promover una alimentación ecológica desde la escuela recuperando la dieta mediterránea, evita el sobrepeso y la obesidad infantil y previene las enfermedades alimentarias de las sociedades modernas. Y también combate el cambio climático, recupera la fertilidad de la tierra y garantiza alimentos plenos de nutrientes para las generaciones actuales y futuras contribuyendo a lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Llevamos 20 años promoviendo la educación alimentaria agroecológica, una década antes de constituir la Garbancita Ecológica y, en los últimos 10 años, con diversas iniciativas (suministro de alimentos ecológicos para el comedor, fruta ecológica en recreos, grupos de consumo en colegios para familias y docentes, talleres de salud alimentaria y ambiental, grupo de alimentación responsable en la escuela). Desde 2016 hemos participado en la Estrategia Alimentaria y el acompañamiento a las escuelas infantiles de la Red Municipal de Madrid. El balance, tras 2 años de recorrido, es positivo, por los cambios reales en el menú, pero, sobre todo en aprendizaje y comunidad entre las escuelas y el grupo motor como figura imprescindible para un cambio participativo.

Pero la experiencia nos confirma que para realizar la transición a un menú ecológico y saludable, de temporada y circuito corto se debe acordar un plan a distintos niveles y avanzar en un proceso participativo en el que toda la comunidad educativa se involucre. Requiere voluntad política, pliegos de condiciones técnicas que pongan límites a la comida basura, infraestructura para que puedan darse los cambios, formación para que las personas participantes tengan conocimientos, recursos y metodologías para cambiar en las formas de cocinar pero también en la cultura alimentaria y generar un grupo de trabajo con todos los actores (dirección, profesorado, cocina-empresa gestora de comedor, familias, alumnado) que se reúna regularmente y vaya acordando los cambios y evaluando sus resultados.


Referencias bibliográficas: Consultar con la Revista Ae.


 

[1] Por contextualizar, y tras la rectificación del Ministerio de Sanidad que permite que la Comunidad de Madrid recurra a Telepizza y a Rodilla para garantizar la comida diaria de los 11.500 niños que tienen derecho a un precio reducido de comedor escolar al percibir sus padres la Renta Mínima de Inserción (RMI), la cooperativaGarúa publica en su blog del proyecto Alimentar el Cambio, que finalmente “la Consejería de Educación de Madrid delega en dos cadenas de comida rápida el suministro de un menú infantil para las familias receptoras de la RMI, cuando hace unos días rescindió el contrato de las propias empresas homologadas por la consejería para el servicio de comedor. Los argumentos que son las únicas empresas con la capacidad logística para realizar este dispositivo, que además de unos ingresos extra le darán una buena publicidad”. Toda la información aquí: Comida rápida para familias vulnerables durante la crisis del coronavirus.

 

[2]La Garbancita Ecológica.