Entrevista a Marta G. Rivera-Ferre: “La comunidad científica demanda abordar el tema del cambio climático desde la perspectiva del sistema alimentario y la seguridad alimentaria”

Entrevista a Marta G. Rivera-Ferre: “La comunidad científica demanda abordar el tema del cambio climático desde la perspectiva del sistema alimentario y la seguridad alimentaria”

Hoy 07/04/2020, Día Internacional de la Salud, tenemos como invitada en el foro online de SEAE a Marta G. Rivera-Ferre para hablar sobre “Alimentación y territorio, el IPPC”. Aprovechando su participación, compartimos esta entrevista que realizamos a la investigadora para la revista Ae 37, el número de otoño de 2019: “Evidencias científicas de la producción ecológica”

 


“La comunidad científica demanda abordar el tema del cambio climático desde la perspectiva del sistema alimentario y la seguridad alimentaria”

 

Para tratar el tema de sistemas alimentarios y su relación con el cambio climático, era imprescindible entrevistar a Marta G. Rivera-Ferre, Directora de la Càtedra d’Agroecologia i Sistemes Alimentaris de la Universitat de Vic-UCC y una de las científicas que participa como Lead Author en el Grupo II (Impactos Ambientales, Adaptación y Vulnerabilidad) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, 2010-2014; 2017-2019).

Marta siempre ha estado unida a movimientos sociales y ya como Licenciada y Doctora en Veterinaria, comenzó a trabajar la soberanía alimentaria (uno de sus principales intereses) desde el plano académico. Eso le llevó a dar un vuelco en su perfil profesional, completando un segundo Doctorado en Sociología. Este carácter multidisciplinar le otorga una amplia experiencia como investigadora en el ámbito de la sociología de la agricultura y la alimentación, y de manera particular, en las interacciones entre agricultura, alimentación, sociedad y medioambiente, con énfasis en la adaptación al cambio climático y la seguridad y soberanía alimentarias. También destaca por sus estudios sobre la función social de la agricultura y el papel de las mujeres desde una perspectiva de análisis feminista.

Para una mayor comprensión lectora, esta entrevista se divide en dos bloques de interés relacionados con la temática central de esta edición de Ae: por un lado, las claves sobre el último informe del IPCC y su relación con el sistema alimentario; y por otro, se abre un hilo para el debate sobre las diversas concepciones de democratización del sistema alimentario, un tema que, sin duda, merece tratarse con mayor profundidad en otra entrevista para próximas ediciones.


Autora: Sara Serrano Latorre, Revista Ae


 

“Hay que contextualizar qué es este Informe para entender sus importancia”

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) [1]es el principal órgano científico internacional para la evaluación del cambio climático. Fue creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para ofrecer al mundo una visión científica clara del estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático y sus posibles repercusiones medioambientales y socioeconómicas. En el mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas hizo suya la decisión de la OMM y del PNUMA de crear conjuntamente el IPCC. Hoy en día, 195 países son miembros del IPCC que examina y evalúa la más reciente bibliografía científica, técnica y socioeconómica producida en todo el mundo y relacionada con la comprensión del cambio climático.

Por su carácter científico e intergubernamental, el IPCC encarna una oportunidad excepcional de ofrecer información científica rigurosa y equilibrada a los encargados de la adopción de las decisiones. Al hacer suyos los informes del IPCC, los gobiernos reconocen la autoridad de su contenido científico.

Pero… ¿cómo se selecciona a los autores/as del IPCC?

“Llegar al Comité de Expertos del IPCC fue, en cierto modo, una casualidad”, comenta Marta. “Estaba trabajando en un artículo y entré a la web del IPCC a descargarme el último informe. Había entonces una llamada a expertos así que me animé a rellenar el documento y solicitarlo. No esperaba que fuera a ocurrir pero me llamaron”. Cuenta que ha sido un proceso “un poco diferente al habitual ya que son los gobiernos quienes nominan a los autores/as. En mi caso, fui seleccionada directamente desde esa convocatoria”.


¿Y cómo se organiza?

El IPCC está organizado en tres grupos de trabajo y un grupo especial. “Pertenezco al Grupo de trabajo II, dedicado al impacto del cambio climático y a la adaptación y la vulnerabilidad relativas a él. El Grupo de trabajo I se ocupa de las bases de ciencia física del cambio climático; y el Grupo de trabajo III, de la mitigación del cambio climático”. Cada grupo de autores/as refleja una diversidad de opiniones y antecedentes científicos, técnicos y socioeconómicos.

¿En qué fase se encuentra actualmente el IPCC?  

Estamos en el sexto ciclo de evaluación. El IPCC publica informes cada 5/7 años, depende de los diferentes periodos”. Para esta etapa se han previsto tres informes especiales y uno metodológico, a publicar en el 2021, sobre inventarios nacionales de gases de efecto invernadero (GEI). “El primer Informe especial, publicado en octubre de 2018, trató sobre los impactos de un calentamiento global de 1,5ºC”. En agosto de 2019, se ha publicado Climate Change and Land, el Informe especial sobre cambio climático, desertificación, degradación de la tierra, gestión sostenible de la tierra, seguridad alimentaria y flujos de gases de efecto invernadero en ecosistemas terrestres”.

 

¿Qué tienen de importante estos Informes Especiales?

La importancia de un informe de este tipo es que participan expertos y expertas de los tres grupos de trabajo. Esto es muy significativo porque permite abordar un problema sistémico desde una mirada sistémica en materia de cambio climático. Por ponerte un ejemplo, uno de los temas que salía era bioenergía, y en general el ahorro de combustible. Si el grupo de trabajo III trabajara de forma aislada, una de sus conclusiones podría ser la importancia de los agrocombustibles a la hora de intentar buscar un balance neto cero, o bien cualquier otra conclusión que sea a nivel de emisiones. En cambio el grupo de trabajo II, lo que se plantearía es: las conclusiones del grupo III son buenas pero, está planteando medidas que compiten con el uso de la tierra para generar alimentos y por lo tanto, se puede crear un conflicto de seguridad alimentaria. Pero, al coordinar los diferentes grupos de trabajo para la elaboración de los Especiales, se permite abordar la temática de una forma mucho más holística. El espíritu del informe es que todos los grupos y, por tanto, las medidas están interconectadas.

¿Qué se aborda en este último Informe Especial (Cambio Climático y Tierra) en relación con los Sistemas Alimentarios (SSAA)?

Las personas que estábamos trabajando en el ámbito de SSAA y además en Cambio Climático, éramos totalmente conscientes de la importancia que tienen los SSAA en el debate del CC. Por eso llevábamos tiempo pidiendo que se incluyera en el debate la cuestión de la seguridad alimentaria. Y conseguimos, en cierta medida, que saliera el tema en las negociaciones. Se trata de una demanda de la comunidad científica, que está solicitando que se aborde el tema del CC desde la perspectiva de Sistema Alimentario (SA) y seguridad alimentaria. (entendida como Food Security – FS – no Food Safety).

Uno de los principales temas de este informe es poder abordar, desde la visión holística, no solamente la mitigación y adaptación del CC sino abordarlo además desde el punto de vista del SA. Las estrategias que se proponen permiten, por tanto, abordar la problemática planteada de una forma más eficiente, como es el caso de la agroecologia. Además de ser una estrategia de adaptación y mitigación del CC, permite trabajar el tema de los suelos desde prácticas y estrategias a nivel agrario en materias como la captura de carbono, el mantenimiento de materia orgánica en el suelo, la disminución del riesgo de erosión y degradación del suelo, la seguridad alimentaria, los SSAA…

 

Se ha hablado mucho del consumo de carne. ¿Qué explica el Informe sobre esto?

Explica que tenemos, de manera sistémica, exceso de consumo de carne a nivel global y eso tiene implicaciones en el medio ambiente y en la salud de las personas.

A nivel medioambiental, existen problemas en relación al uso del suelo dedicado a la producción de alimentos de origen animal, ya sea en forma de pasto o en forma de cultivos para la elaboración de piensos.

La importancia todo esto radica en abordar el tema de la carne desde la perspectiva holística. Es decir, necesitamos reducir el consumo de carne porque se nos dan varios aspectos a la vez: si consumes menos carne, liberas tierra y al liberar esa tierra, estás permitiendo que se pueda dedicar a, por ejemplo, reforestar  y por tanto capturar carbono. Es una forma de adaptarse porque estás reduciendo la presión de la tierra en un contexto futuro de incremento de demanda de alimentos. El tema de la carne representa también cada una de estas interconexiones que hay con cada una de las estrategias que se desarrollan en el informe que permite abordar la mitigación y la adaptación de manera simultánea, y en este caso, además, vincular cambio climático con salud.

 

¿Se plantea la transformación de los SSAA?

Se reconocen una serie de medidas, unas incrementales y otras transformativas. Y sí, en ellas se plantea la necesidad de que los SSAA tienen que transformarse. El SA tal y como está ahora tiene muchos problemas: a nivel ambiental, de salud, social (el informe también trata temas de género)…

 

¿Y hay medidas concretas para ello?

Este informe intenta evitar o escapar de decir “esto es lo que hay que hacer”. Intenta siempre contextualizar, que no existen soluciones mágicas sino que cada territorio tiene que acabar de aterrizar según sus necesidades.

Por ejemplo, más allá de que estemos de acuerdo en que hay que reducir el consumo de carne, se dice también que no se puede reducir en todos lados. Es decir, hace falta reducir el consumo pero hay territorios en los que hace falta incrementarlo. Se habla también de agricultura urbana en el informe. Y la agricultura urbana, obviamente, aporta beneficios diferentes en cada lugar. También la agricultura de conservación, la agroecología, se aborda el tema de las variedades tradicionales y su importancia… se señalaran una serie de elementos y cada territorio debe decidir cuales le son factibles porque realmente se acoplan a su necesidad.

 

¿Se habla de algún modo en este informe sobre democratización alimentaria?

No se aborda pero sí hay un elemento y tiene que ver con la gobernanza de los SSAA. Trata la necesidad de desarrollar plataformas multiactor y multinivel puesto que es un tema que implica salud, territorio, agricultura, medio ambiente, educación, temas sociales (por ejemplo pobreza), etc.

Se plantea que los SSAA necesitan un cambio de gobernanza y ello implica una red de actores globales, y cómo estos diferentes actores abordan todas esas temáticas a diferentes niveles. Entonces tienes el nivel global, y el nivel local, que cada vez tiene más peso. Hay sistemas locales que están realmente contribuyendo a transformar los SSAA a nivel local. Por ello se plantea todo este tema de la importancia de lo local y de buscar las relaciones entre lo local y lo global, esa combinación.

 

¿De qué tipo de democratización de SSAA estamos hablando?

El tema es más complejo de lo que me planteas… Por ejemplo: Carrefour está trabajando en la generación de plataformas para la participación de los consumidores dentro de lo que es la propia estructura de Carrefour, ¿no?. Literalmente podríamos hablar de que es la democratización del SA pero es que no es la que estamos buscando. No queremos una democratización que venga de las grandes corporaciones.

O por poner otro ejemplo, el proceso de Barcelona para la creación de un Consejo Alimentario Municipal. ¿Cuáles son las funciones de este Consejo Alimentario y quién participa? Se generó mucho debate: había posiciones que planteaban la participación de todos los actores y otras que defendían que si ya había ciertos actores con mucho peso en el SA, no tenían que formar parte del Consejo. Y aquí estamos planteando el proceso de qué es la democratización alimentaria y quién participa en el proceso de democratización alimentaria. Es decir, si queremos revertir la concentración de poder que existe ahora o si queremos obviar eso y, en cualquier caso, dejar que todo actor participe porque reconocemos que las corporaciones juegan un papel relevante en los SSAA. Éste es el primer punto de debate cuando estamos hablando de democratización del sistema alimentario.

 

¿Y tú que es lo que piensas al respecto?

Queremos una transformación del sistema alimentario desde la base, desde la raíz. Implica el reparto del poder, la generación de espacios para la toma de decisiones mucho más colectivas, donde hay que ser consciente de la limitación de lo que implica esa participación pero también tener en cuenta cuál es la base de las estructuras de poder que se generan en un espacio de participación (por ejemplo, si participan más los hombres o las mujeres). Son una serie de factores que hay que tener en cuenta cuando estableces esos espacios de participación y ahora sí es un debate de democratización.

 

¿Qué implicaciones tiene la democratización del SA?

No te puedo dar una respuesta de qué implicaciones tiene porque todo ello depende del debate que estamos planteando y cómo lo vamos a abordar.

 

¿Y qué papel tiene la agroecología en todo esto?

La agroecología, obviamente, lo que hace es reconectar muchas cosas, por ejemplo, a las personas productoras con las consumidoras, la generación de un diálogo y espacios participados por ambos grupos de actores del SA para decidir conjuntamente qué modelo quieren. Para mi, en el aspecto de la agroecología y los distintos tipos de comercialización, diría que por ejemplo los SPG son una clara estrategia de democratización del sistema alimentario.

También tiene que ver con la democratización de los conocimientos. Ahí nos centramos en el acceso del conocimiento  por parte de las personas productoras  y la perdida del conocimiento tradicional. Si todo el conocimiento para la producción depende de empresas externas (laboratorios o tecnologías que las personas productoras son incapaces de reproducir) no sería un proceso real de la democratización del los SSAA (ejemplo: el tema de las semillas).

 


Y en definitiva, hablar de un proceso de democratización del SA y de cada uno de los componentes del mismo (desde la producción al consumo en relación con los diferentes espacios) es un tema tan complejo que daría para otra entrevista.

Ahí dejamos el debate abierto hasta próximas ediciones.


Consultas y referencias

Web IPCC – https://archive.ipcc.ch/index.htm

Informe Especial IPCC Climate and Land (agosto 2019)

https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2019/08/4.-SPM_Approved_Microsite_FINAL.pdf

Cátedra Agroecologia y Sistemes Alimentaris UVIC – http://mon.uvic.cat/catedra-agroecologia/es/


[1] Información extraída de la web del IPCC: https://archive.ipcc.ch/index.htm