ENTREVISTA a Xavier Poux: “Hay que organizar esa transición para la gran industria, imaginar nuevas empresas transformadoras de alimento pero en escalas cercanas que respeten los niveles bajos de producción”

ENTREVISTA a Xavier Poux: “Hay que organizar esa transición para la gran industria, imaginar nuevas empresas transformadoras de alimento pero en escalas cercanas que respeten los niveles bajos de producción”

 

«Agroecología frente al cambio climático y otros retos del S. XXI» es el tema central de las XXVII Jornadas Técnicas de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) – VI Congreso Valenciano de Agricultura Ecológica, que se celebran el 3 y 4 de octubre en el Campus de la UPV de Gandía. El RETO 1 aborda diversas cuestiones en materia de «Emergencia climática y retos ambientales» y la CONFERENCIA MARCO es «Agroecología: la mejor opción para el clima y la agricultura multifuncional en Europa» y corre a cargo de Xavier Poux, uno de los investigadores que forman parte del estudio «Ten Years for Agroecology in Europe» (TYFA).

Para conocer quién es X. Poux y sobre qué trata este estudio, compartimos esta entrevista a investigador, incluída en el número 34 de la Revista Ae: «Sistemas Alimentarios Agroecológicos».


Xavier Poux lleva más de 25 años trabajando en temas agroambientales en AScA [1], una empresa Consultora y de Investigación (en París, Francia). Es Ingeniero Agrónomo, con PhD en Economía Rural, donde estudió las transformaciones y cambios en los sistemas agrarios de media-grande escala (regional, continental…). Participa en el desarrollo de proyectos (p.e. sobre protección del agua), colabora con organismos científicos así como en foros de expertos a nivel europeo para la evaluación de políticas (p.e. sobre la Política Agraria Común – PAC) o para la conservación de la biodiversidad, como el European Forum of Nature Conservation and Pastoralism[2]. Como investigador del IDDRI, es uno de los autores junto a Pierre-Marie Aubert del estudio “Una Europa agroecológica en 2050: una agricultura multifuncional para una alimentación sana”, publicado por IDDRI[3] en el marco de TYFA[4] un proyecto a largo plazo que busca conocer, entre otros aspectos, bajo qué condiciones –sociales, económicas y políticas– se podría lograr una transición agroecológica a gran escala en toda Europa. Esta investigación es un primer paso y Poux habla de ello para los lectores y lectoras de la Revista Ae.

¿Podría explicarnos alguno de los indicadores que muestran que el actual sistema agroalimentario europeo no es sostenible a medio-largo plazo?

Son muchos los indicadores (medioambientales, económicos…) que muestran que el sistema no es sostenible, como por ejemplo, el coste económico que supone seguir adelante con la agricultura convencional pues simplemente, necesita más: más maquinaria, más insumos… Cuanto más especializado estás, más inputs necesitas (aportaciones externas). Y también se asumen más riesgos. De hecho, un tema muy crítico al que nos estamos enfrentando ahora en Europa es la lucha sobre la producción, que no está creciendo más sino que se mantiene estable e incluso gana inestabilidad con los años, siendo cada vez más variable. Para los sistemas agrarios esto es realmente un asunto delicado en términos de cubrir costes, es decir, el sistema es más frágil desde el punto de vista económico. Y creo que cada vez más agricultores están experimentando esto.

Para los agricultores tradicionales, los que llevan ya más de 20 años, creen que el tiempo pasará, que el mercado será estable mientras buscan apoyos en medidas como seguros, créditos… y así no tendrán sorpresas. Pero estas visiones están cambiando porque ahora la situación es mucho más complicada. Por ejemplo, los jóvenes agricultores/as ven que no tienen acceso a la tierra, ni al capital, por lo que ya no pueden pensar igual.

En este primer informe “Una Europa agroecológica en 2050” hacéis mención a la “agricultura multifuncional”. ¿Cómo resumirías este concepto?

Diría que hay dos aproximaciones acerca de los temas medioambientales en agricultura: Una, está dominada por el tema del clima y la eficiencia del carbono. Es la que defiende la Comisión Europea, y está estrechamente relacionada con la industria y la agricultura eficiente que solo habla de la eficiencia del carbono, un acercamiento que supone un desastre para la biodiversidad, el paisaje, gestión de riesgos (por ejemplo, los incendios) etc.

Y la segunda, es lo que proponemos desde TYFA, un enfoque global y holístico sobre todos los asuntos que se deben abordar: clima, biodiversidad, paisajes, gestión del agua… Con TYFA queremos tener una serie de indicadores y objetivos que van más allá del clima. Es lo que llamamos “multifuncional”.

 

¿En qué consiste el proyecto TYFA (“Ten years for Agroecology in Europe” – “10 años para la agroecología en Europa”)?

Es un proyecto complejo y ambicioso que comenzó en 2014. La aspiración es aplicar la viabilidad de un sistema alimentario a nivel europeo basado en la prohibición de los pesticidas en el futuro, por muchas razones tanto para el agroecosistema como para la salud, dos factores básicos para modelar un sistema agrícola sostenible a esta escala.

Cuando comenzamos con este proyecto y buscamos información en las publicaciones europeas, estábamos seguros que encontraríamos literatura que hiciera referencia al nivel de producción de la agricultura ecológica (AE) y que mostrará que la AE tiene la capacidad suficiente para alimentar Europa. Pero no encontramos… Sí hay publicaciones a nivel global sobre la agroecología como sistema capaz de producir lo suficiente para alimentar al mundo, por ejemplo sobre climas tropicales o lugares de agricultura de bajos insumos en otros continentes, donde las prácticas agroecológicas son el punto de partida para tener un alto nivel de producción. Pero repito, no hay investigaciones concretas que cuantifiquen si el nivel de producción de la AE en Europa sería suficiente o no para abastecerla. Entonces declinamos con esta deducción. Pensamos que el primer paso para ayudar al debate y tener argumentos era cuantificar estos datos y tener un modelo basado en un enfoque científico. Por eso, se constituyó un Comité Científico en TYFA que ha ido trabajando y tomando responsabilidades sobre este tema (reuniones, debates, informes…). El planteamiento de partida: ¿es posible tener sistemas menos productivos en Europa? Necesitamos que las investigaciones científicas demuestren que si queremos alcanzar sistemas sostenibles “precisamos tener sistemas de baja producción”. Y necesitamos transmitir con fuerza esos valores ambientales de una manera.

Por tanto, una de sus conclusiones más destacadas es que para alcanzar esa Europa agroecológica sería necesario reducir el nivel de producción, ¿cierto?. ¿No es este un punto de controversia?

Desde mi experiencia en el ámbito rural y la agroecología, he comprobado que lo más difícil de alcanzar en los proyectos de ámbito local, es terminar con la creencia de muchos agricultores/ as de que no es posible producir menos. Es decir, la necesidad de producir es tan fuerte que implementar cualquier acción sobre, por ejemplo, la protección de agua o la conservación de la biodiversidad, se vuelve bastante complicado, sobre todo porque la mayoría de personas piensan (no solo agricultores/ as sino también autoridades locales, investigadores/as…) que seríamos capaces de hacer cualquier cosa pero no de reducir el nivel de producción.

Y desde la literatura, lo que he comprobado bajo mi experiencia sobre sistemas agrícolas sostenibles, es que, la narrativa sobre la producción es muy poderosa y dominante, y hace muy difícil incluso justificar ambiciosos proyectos medioambientales locales. Necesitamos tener una visión global que nos permita justificar los proyectos locales, un argumentario que evidencie que es posible producir menos a nivel europeo y esto hará posible que los proyectos sobre la reducción de la producción puedan implementarse a nivel local. Quiero dejar claro que no se trata de tener un sistema de baja producción porque sí, sino que la idea planteada es tener sistemas agrícolas sustentables que consideren los aspectos medioambientales y de salud.

¿Cómo influye el fortalecimiento de estos aspectos sobre la conservación de la biodiversidad?

La biodiversidad es uno de los principios fundamentales de la agroecología, y está ligada de forma compleja a otros principios como el uso de los recursos locales, de forma que cuando se habla de agrobiodiversidad, no se trata simplemente de aumentar el número de especies y variedades existentes en un almacén o banco nacional o internacional sino que debemos comenzar por rescatar las variedades locales. También se trata de su valoración y consumo por parte de la población ya que en el fondo se dejará de producir lo que no se consume. Así que, junto a las variedades locales, debemos rescatar esas recetas tradicionales que hacían uso de esos productos y que finalmente aumente su demanda. No se trata de conservar en aislamiento, sino en la dinámica de su uso.

¿Cómo convences a estos agricultores/as que tienen que producir menos si tienen miedo de, por ejemplo, bajar su nivel de ingresos?

Aquí aparecen dos aspectos. El primero es el miedo de tener menos ingresos pero aquí les diría que hay muchos ejemplos de sistemas agrarios de altos ingresos con menos producción y son casos de AE o de la agricultura de bajos insumos. Y es que no hay una contradicción automática entre mantener o incluso aumentar los ingresos y tener un alto nivel de producción. Es más, producir mucho, cuesta mucho más dinero si tienes en cuenta todos los gastos y además de otros factores.

El segundo punto sería esa creencia existente de que “hay que producir mucho”: hay muchos agricultores y políticos que están plenamente convencidos de que habrá que aumentar la producción en el futuro. Los datos calculan que habrá unos 9 millones de habitantes en la tierra, por lo que entonces necesitaríamos duplicar la producción. Es la idea que tienen muchos agricultores y políticos y la repiten continuamente en sus discursos. Así que, respecto a tu pregunta de cómo convencerles, creo que será una cuestión a medio plazo, pero es fundamental tratar con esa otra narrativa basada no en producir más sino en tener un sistema alimentario más sostenible, no basado en el alto nivel de producción sino principalmente en la sostenibilidad del sistema alimentario. Durante épocas hemos pensado que no hay otra opción pero sí hay una alternativa y eso es lo que queremos traer con TYFA.

Hay que tener presente que este escenario se plantea para 2050, es decir, que quedan 30 años vista. Si tienes en cuenta la conclusión de este informe, estamos hablando que se trata del mismo periodo de tiempo en el que nos hemos recuperado de la II Guerra Mundial (años 50), y también, en el que hemos construido sistema industrial instaurado (desde los años 80 y 90). Entonces, necesitamos tener este tiempo de debate para organizar la transición, es muy importante. Este escenario agroecológico puede ser muy positivo para los agricultores tanto desde el punto de vista de los ingresos, como de su salud y del rol social que juegan en la sociedad, ya que pueden estar muy orgullosos de la labor que hacen con la AE.

¿Y las grandes compañías agroalimentarias, no suponen ningún obstáculo?

Claro que sus hábitos suponen muchos obstáculos pero también veo que existen muchas oportunidades. En Francia tenemos el mismo debate sobre la cooptación de la agroecología y estamos de acuerdo en que las multinacionales no deben apropiarse del nombre de la agroecología. Pero si vamos al fondo de esta cuestión, los consumidores/as y la ciudadanía son los que van a exigir y exigen otro tipo de alimentación. En la actualidad no tienen todavía la suficiente información sobre el modo en que se produce la comida. Pero en el futuro, esto vendrá y será mucho más difícil para los supermercados engañar con estos temas relacionados con la alimentación.

¿Y cuál sería la propuesta para que estas -llamémosle- “amenazas” sean “oportunidades”?

La cuestión está en organizar esa transición también para la gran industria y las grandes empresas agrícolas. Respecto a esto, hay dos hechos: primero, imaginar nuevos sectores basados en una menor producción y en productores locales. Podemos conseguir grandes empresas transformadoras de alimento pero en escalas cercanas, respetando los niveles bajos de producción. No nos podemos librar del término de industria. Eso implicaría un discurso que elimina puestos de trabajo, ingresos… La idea es establecer una escala media de industria agroalimentaria: en lugar de ser una gran empresa, tener varias pequeñas fincas que produzcan alimentos cercanos, de calidad… Un ejemplo inspirador en Francia ha sido el de una pequeña ganadería ecológica que trabaja con una raza de vaca “poco productiva” (que produce solo una vez al día). Esta empresa comenzó a pequeña escala, haciendo yogur y queso. Sus productos triunfaron y poco a poco, se han unido varios ganaderos a su proyecto: en lugar de tener una gran empresa, tienen muchas pequeñas fincas, que proveen de productos de alta calidad y cercanos. Hoy en día, puedes encontrar sus productos ecológicos en supermercados de París y cuentan con cientos de miles consumidores.

Y segundo, hay que acompañar el reemplazo total, hasta el final, de las grandes concentraciones de empresas que se mantienen en Europa y que mañana serán obsoletas. Es un gran problema. Cualquier región tiene una gran industria, que cerrarla o evitarla supondría una pérdida para la economía local. Por ello, hay que recurrir a la financiación de proyectos para acompañar, al mismo tiempo, a la industria y a la sociedad a imaginar una industria alternativa. Seguramente los lectores y lectoras de esta revista, al igual que yo, sean personas cercanas a las redes agroecológicas y conozcan bien las acciones que los consumidores desarrollan en la sociedad. Pero este hecho no es creíble para toda la sociedad y supone un problema. Por eso, quiero resaltar y llevar al debate esa idea de que el cambio en los hábitos de la alimentación están basados en la industria y no consideran el papel de los productores o en los consumidores.

Entonces, ¿podría decirse que la sociedad tiene un papel clave en la transición agroecológica con sus hábitos alimentarios?

Exacto. La dieta que TYFA propone es mejor para nuestra salud. Es una buena noticia que las dietas estén cambiando para alcanzar la calidad nutricional exigida. La idea de producir menos no se basa en la ideología, sino en el hecho de satisfacer lo que necesitamos en términos de alimentos. Y este es un punto clave en TYFA. Por el contrario, la UE produce hoy en día demasiados alimentos, y para ello importa mucha soja (el equivalente al 20% de su área agrícola). Europa no está alimentando al mundo, el mundo (Brasil) está alimentando al ganado industrial que está causando muchos problemas ambientales y de salud.

Otra razón para creer en el futuro: la reducción del uso de pesticidas. La presión de ONGs, campañas… es cada vez más visible y fuerte. En Francia cada vez está más claro: hay muchos más agricultores enfermos y a pesar de ser un asunto en la agenda por años, no se ha cambiado nada. Y los agricultores jóvenes lo saben. Creo que el cambio vendrá de la sociedad, no de las instituciones que trabajan en temas de agricultura y medio ambiente.

También es bastante esperanzador para mi que INRA (Instituto Nacional de Investigación Agrícola) está, oficialmente, trabajando en agricultura sin pesticidas. Este asunto es relativamente nuevo porque, hasta el momento, el acercamiento era reducir el uso de pesticidas y ahora es “podemos estar libres de pesticidas”. Y si las altas instancias están diciendo “ya no es tema de reducir pesticidas” sino que “podemos producir sin pesticidas”… es una esperanza. Agroecología significa salud, aunque esto no se considere desde el principio.

 

La siguientes fases de investigación del escenario TYFA serán sobre las implicaciones socioeconómicas y políticas. Algo relacionado puede ser el debate actual de la reforma de la PAC. ¿Qué nos contaría bajo su experiencia?

Creo que habrá más presupuesto para el desarrollo del capital y la tecnología en fincas, y sobre los temas medio ambientales, quizás en la cuestión de “agricultura eficiente”. Es la combinación ideal para justificar lo que quieran y demuestra que estamos compitiendo en un espacio común económico. Por eso, soy bastante negativo y no creo que haya una consciencia que apueste por un presupuesto para el medio ambiente. Por poner un ejemplo, el hecho de que el 40 % sea lo destinado al medio ambiente es un chiste.

Si recuerdas el siginificado de TYFA,  intentamos explicar que no se trata de alcanzar el ideal de una Europa 100 % ecológica en 10 años pero sí proponemos que debemos estar en ese recorrido en este periodo de tiempo. Mi única esperanza, y no seré muy optimista, es que habrá una gran tensión entre el actual sistema político y la ciudadanía, cada vez más consciente de que hay un problema y se movilizan por ello. Así que, confío en que la contradicción se volverá tan obvia que en la próxima ronda de elecciones (no el año siguiente, sino en los próximos 6 años) existirá sin duda una fuerte presión para abordar seriamente estos asuntos. Es mi única esperanza.

¿Cuál es su conclusión para esta entrevista?

Mi trabajo en proyectos agroambientales me ha llevado a la conclusión de que la única manera de que el sistema tenga valores como la protección del agua o la conservación de la biodiversidad es manteniendo o desarrollando sistemas agrícolas de bajos insumos, básicamente basados en la agricultura ecológica (AE) o en la agroecológica. En TYFA, consideramos que la combinación de sistemas agrícolas y el uso de la tierra basado en los principios agroecológicos (aquí el tema de los pesticidas es crucial), junto con una serie de hipótesis sobre las dietas, la organización de la cadena alimentaria y el marco de políticas son factores necesarios para que el escenario sea coherente.

Quizás me vuelva un poco loco, como Don Quijote, pero esperamos que TYFA juegue un claro rol en esta transición, ya que tal y como he comentado, actualmente sólo existe esa narrativa dominante. Nosotros proponemos un escenario alternativo. Esperamos ganar más interés y más audiencia por la sociedad civil y movimientos sociales y llevar estas propuestas a los políticos, diciendo: “ok, diréis que no hay alternativa pero la ciencia nos dice que sí la hay”. ■


[1] http://www.asca-net.com

[2]http://www.efncp.org

[3]  Institut du Développement Durable et des Relations Internationales – www.iddri.org

[4]“Diez años para la agroecología en Europa” (Ten Years For Agroecology – TYFA por sus siglas en inglés) – www.iddri.org/fr/projet/tyfa


 

Entrevista publicada en la Revista Ae Ae 34 – Invierno 2018: «Sistemas Alimentarios Agroecológicos»

Autora: Sara Serrano Latorre

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