Escoles que Alimenten denuncia que se ignoran todas las recomendaciones del CALM para mejorar la alimentación en las escuelas valencianas

Escoles que Alimenten denuncia que se ignoran todas las recomendaciones del CALM para mejorar la alimentación en las escuelas valencianas

Desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) compartimos la denuncia de la Plataforma Escoles que Alimenten, de la que forma parte, solicitando al Ajuntament de València que tenga en cuenta las propuestas y recomendaciones efectuadas por el Consell Alimentari Municipal (CALM) para mejorar la alimentación escolar.

Aquí la noticia publicada en EFE Comunitat Valenciana:

El Ayuntamiento de València ignora las recomendaciones y consejos de sus órganos consultivos para mejorar la alimentación escolar y además de licitar a la baja, lo que limita la calidad de la comida, no incluye cláusulas sociales ni ambientales en sus pliegos, según denuncia la plataforma Escoles que Alimenten.

Integrada por varias entidades que luchan por una alimentación más sostenible, esta plataforma impulsa cambios para que permitan un comedor escolar más educativo, saludable y comprometido con el sector primario local, que lo haga participativo y más justo.

Denuncian a EFE desde este colectivo que el último pliego para licitar el servicio de comedor de uno de los tres colegios de titularidad municipal “desoye” las recomendaciones del grupo de trabajo de compra publica del Consell Alimentari Municipal (CALM).

Además, acusan de “falta de coherencia” a València, que firmó el Pacto de Milán, el primer protocolo internacional que anima a las ciudades a desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, y se erigió en Capital Mundial de la Alimentación Sostenible en 2017 pero carece de “comedores escolares saludables”.

SOBREPESO Y OBESIDAD EN MENORES JUSTIFICAN EL CAMBIO

Desde la plataforma argumentan la necesidad de tener comedores escolares y sostenibles, ante la realidad de la Comunitat Valenciana de que casi el 29 % de los menores entre 2 y 17 años sufre obesidad (16,94 %) o sobrepeso (11,98 %), más de tres puntos por encima que en 2012 (25,6 %), según la última Encuesta Nacional de Salud.

“Urge un cambio de rumbo que permita dar respuesta a la malnutrición y a la crisis ecosocial”, apuntan, y sostienen que los comedores escolares “son clave de ese necesario cambio”, tanto por la importancia de una dieta adecuada para la salud como por su papel en fomentar hábitos saludables y sostenibles.

LA REALIDAD DE LOS COMEDORES ESCOLARES EN VALÈNCIA

El CALM fue creado 2018 como órgano consultivo para mejorar la gobernanza de València en materia alimentaria como compromiso de Pacto de Milán, que contemplaba redefinir los programas de los comedores escolares para ofrecer comida sana, de procedencia local, de temporada y producida de manera sostenible.

Profesor Santiago Grisolía, Benimaclet y Fernando de los Ríos son los tres colegios municipales, que dan de comer a 620 comensales y cuya realidad dibuja la plataforma: déficit de verduras y hortalizas de temporada, abuso de derivados cárnicos y productos procesados y ausencia total de alimentos de producción ecológica.

Según Escoles que Alimenten, la mejora de la alimentación en los comedores municipales de València pasa necesariamente por la revisión del proceso de licitación que, según la nueva Ley de Contratos del Sector Público, abre una oportunidad para incorporar cláusulas sociales y ambientales en los pliegos de condiciones.

En 2019, València aprobó la Instrucción de contratación pública responsable para incorpora la ley estatal al ámbito municipal, lo que suponía “un impulso definitivo para que las compras de los comedores escolares municipales garanticen la salud de los alumnos, una producción respetuosa con medio ambiente y justicia social”.

DEFICENCIAS EN LAS LICITACIONES

Este es uno de los objetivos del grupo de trabajo de compra pública del CALM que, desde su creación hace casi tres años, ha analizado experiencias de éxito y estudiado cómo mejorar el proceso de licitación, pero cuyos consejos “no se han seguido ahora”, y que solo ha obtenido de la Concejalía de Educación “buenas palabras” sin “acciones concretas”.

Fruto de este proceso nació un documento de Recomendaciones para la licitación del servicio de comedor con criterios de sostenibilidad, que se espera aprobar en octubre por el CALM para elevar las propuestas al pleno del Consistorio.

Según detallan, las licitaciones de este servicio, desde 2018 en manos del Ayuntamiento y no del consejo escolar de cada centro, se hizo en lotes por colegio, con un importe de casi 2,3 millones, con posibles prórrogas y adjudicada a la UTE ITS-Educater, Ausolan e IRCO, con unas bajas respectivas de 13, 21 y 8 %.

Los contratos se prorrogaron por mutuo acuerdo pero “desoyendo las demandas para modificar el pliego”, salvo en el Colegio Profesor Santiago Grisolía, cuya adjudicataria renunció y se encuentra en un nuevo proceso de contratación regidos por unos pliegos que “de nuevo, ignoran las recomendaciones del grupo de trabajo del CALM”.

En ellos, según la plataforma, hay una “valoración excesiva de la baja económica”, que puede llegar al 49 % lo que califican de “barbaridad” porque “si te gastas menos, la comida es de peor calidad porque no es lo mismo una salchicha que un filete”.

Obliga a servir alimentos de origen animal (carne, pescado y huevos todos los días), más productos lácteos cuando según la ONU, es “más saludable” incorporar otros ricos en proteínas vegetal, como frutos secos, legumbres y cereales integrales, y además hace “una incorporación absolutamente insuficiente de criterios sociales y medioambientales”.

RECOMENDACIONES DESDE EL CALM

El modelo de licitación debe incluir las recomendaciones del grupo de trabajo de compra pública del CALM: control del Ayuntamiento pero sin olvidar la participación de la comunidad educativa y las familias, estudiar la opción de licitación a precio cerrado y hacer vinculante las recomendaciones para la guía de menús de la Generalitat.

En relación a aspectos medioambientales, debe valorar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el empleo de alimentos de circuitos cortos (sin intermediarios), el uso de alimentos frescos, de temporada y de producción ecológica y procedentes de pesca sostenible y ganadería extensiva.

Igualmente, instan a diseñar un protocolo de seguimiento para garantizar el cumplimiento de aspectos nutricionales, educativos y medioambientales, “más allá de inspecciones sanitarias”, y contar con el sector primario.

Desde Escoles que Alimentan confían en que, una vez aprobada la Guía en el pleno municipal, las recomendaciones “se tengan en cuenta para futuras licitaciones”.

LA VERSIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA

Fuentes de la Concejalía de Educación han explicado a EFE que durante estos últimos meses ha mantenido varias reuniones, presenciales y virtuales, con representantes de CALM y están “en total sintonía” con sus propuestas.

Han incidido en que van a establecer un marco de trabajo para hacer propuestas ante los pliegos para los próximos contratos que se gestionarán dentro de unos meses, los de dos escuelas infantiles y los tres colegios, que van a actualizar y detallar estas propuestas.

Solo hay un colegio cuyo expediente se tramitó en el anterior mandato (en marzo de 2019), y por lo tanto no estaba la concejala actual, pero que ya introducía algunas cuestiones como alimentación saludable o productos de proximidad, y no se pudo paralizar su gestión porque estaba avanzada y era importante no demorar plazos.

Han apuntado que así lo han transmitido a los representantes de CALM, por lo que “no” entienden ni comparten la postura de que ignoran a este grupo ni que “se trabaje desde la incoherencia” y han anunciado que este lunes mantendrán una nueva reunión

 


Más información

Web PLATAFORMA ESCOLES QUE ALIMENTEN

EFE Comunitat Valenciana