Una alimentación sostenible pasa por fomentar la agroecología y el cambio de dietas

Una alimentación sostenible pasa por fomentar la agroecología y el cambio de dietas

La Red de Ciudades por la Agroecología ha celebrado este 1 y 2 de octubre la Asamblea y Encuentro anual para poner en común buenas prácticas en este ámbito. Es ya la cuarta edición de esta cita anual donde también ha participado la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) como parte del COS (Consejo de Organizaciones Sociales). Durante el encuentro se han presentado una “batería de 14 acciones” en torno a cinco objetivos dirigidos a “adaptar los sistemas agroalimentarios locales a los impactos de las emergencias globales y mitigar sus causas”. Las medidas se basan en los resultados de un informe elaborado a tal efecto, y en el que se recuerda la relación entre la producción agroalimentaria y los gases de efecto invernadero.

Como una de las principales conclusiones del encuentro, se constata que “para lograr una alimentación sostenible hace falta fomentar la agricultura ecológica, los canales cortos de comercialización y el cambio en los hábitos de los consumidores”. A continuación, un resumen de uno de los debates principales del encuentro, retransmitido por EFE Agro.

 


La Red de Ciudades por la Agroecología, que engloba a una veintena de ciudades españolas, ha organizado una conferencia junto a la celebración de su asamblea anual, que este año se ha desarrollado de forma telemática. El debate virtual, dedicado a las políticas alimentarias locales frente al cambio climático y otros riesgos globales, ha sido moderado por el director general de Efeagro, Pedro Damián Diego, que ha resaltado la necesidad de abordar en conjunto la producción de alimentos y la protección ambiental para que “esa producción se dé en condiciones saludables”.

La directora general de Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, Sabine Juelicher, ha sostenido que se requieren redes locales y regionales para hacer frente a problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la crisis sanitaria. Ha considerado que la agricultura, que aporta un 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, es “parte del problema” pero también tiene que ser “parte de la solución”. En ese sentido, ha mencionado iniciativas impulsadas por la Comisión como el Pacto Verde Europeo y las estrategias de biodiversidad y “De la granja a la mesa”, que promueven la transición hacia una agricultura sostenible.

Juelicher ha señalado que la nueva Política Agraria Común (PAC) dará “oportunidades económicas” a los productores con el fin de avanzar en los objetivos fijados, como el aumento de la superficie de agricultura ecológica y la reducción del uso de fitosanitarios, fertilizantes y antibióticos.

El jefe de unidad adjunto de la dirección general de Agricultura de la Comisión, Ricard Ramón, ha explicado que pretenden aumentar los estándares europeos y tener en cuenta la sostenibilidad en la puesta en marcha de los acuerdos comerciales firmados con terceros países, en la negociación de futuros pactos y en la Organización Mundial del Comercio (OMC). “No queremos que la política europea sirva para dejar de producir determinadas producciones intensivas en emisiones de gases de efecto invernadero y que se desplacen a otras zonas”, ha argumentado el responsable.

Sobre la producción ecológica, Ramón ha afirmado que han detectado problemas en su comercialización y la necesidad de impulsar su consumo “para que los consumidores lleven a los agricultores a cambiar de modelo”. Además de mejorar la organización de la cadena alimentaria para dar más poder de negociación a los agricultores, Ramón ha insistido en acercar a estos actores con los consumidores, “que están dispuestos a pagar más cuando saben que lo consumido va a ir en beneficio de la sostenibilidad incluso en tiempos de crisis”.

María Navarro, de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha subrayado que “cambiar los hábitos del consumidor tiene un potencial de reducción de emisiones tan potente como las medidas de mitigación que se puedan aplicar en el sector primario”. Entre las políticas puestas en marcha en España, país altamente vulnerable frente al cambio climático, Navarro ha citado el Plan nacional integrado de energía y clima, que “empieza a poner el foco en las opciones que tiene el consumidor para disminuir su aportación al cambio climático”.

Un consumo responsable, la elección de la dieta, la agricultura de proximidad, los circuitos cortos de comercialización y la lucha contra el desperdicio alimentario son algunos de los aspectos sobre los que se trabaja en distintas iniciativas impulsadas a nivel nacional. “Un sistema alimentario adaptado tiene que pasar por recoger todas estas opciones porque tiene beneficios también para las poblaciones rurales y reduce la vulnerabilidad de las ciudades frente al cambio climático en un mundo globalizado”, ha apuntado Navarro.

Para la directora de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic y miembro del Panel Internacional sobre Cambio Climático Marta Rivera, la estrategia “De la granja a la mesa” es “bienintencionada en principio”. Sin embargo, ha opinado, esta estrategia “da mucho peso a la elección libre de los consumidores” sin reconocer el medioambiente alimentario, es decir, los factores que facilitan el que la persona adopte una elección u otra.

A su juicio, los sistemas agroecológicos locales y “basados en la confianza” han sido más resilientes a los impactos del coronavirus frente a los sistemas globalizados, que han sufrido más las restricciones y necesitan más insumos. Rivera ha instado a ver los alimentos como un “bien común” y un “derecho humano”, al tiempo que ha defendido la agroecología como un “modelo alternativo” que integra tanto la producción y el consumo de alimentos como la adaptación y mitigación frente al cambio climático.


Sistemas alimentarios locales frente a riesgos globales: de la crisis climática a la COVID-19

 

El informe Sistemas alimentarios locales frente a riesgos globales: de la crisis climática a la COVID-19, es el tercero sobre políticas alimentarias locales de la Red de Ciudades por la Agroecología, y aborda las vulnerabilidades y estrategias a implementar frente a las emergencias globales, en especial la climática y la sanitaria. Estas dos crisis tienen elementos estructurales comunes y, por tanto, deben abordarse conjuntamente desde una perspectiva de sistemas alimentarios.

El documento viene a complementar los compromisos políticos promovidos por la Red de Ciudades por la Agroecología en 2020 en torno a la Declaración de Valladolid para el impulso de los sistemas agroalimentarios locales frente a los riesgos globales -ver links de descarga más abajo-, asumida por una veintena de gobiernos municipales el 1 de octubre de 2020 con motivo del IV Encuentro anual de la Red de Ciudades por la Agroecología.

El informe será, por tanto, la base del trabajo a desarrollar por la asociación a lo largo de 2021 en torno a maximizar el papel de las políticas de alimentación sostenible y saludable en la acción climática y la mitigación de nuevos episodios de pandemia relacionados con zoonosis u otros aspectos del sistema alimentario.

Descarga la DECLARACIÓN aquí


Fuentes:

Noticia publicada en EFE Agro

Noticia publicada en AGRODIARIO

Más información en la web de la Red de Ciudades por la Agroecología